Mucho se ha dicho, escrito y debatido en estos años sobre un cambio o transición en Cuba. Dicho sea de paso, el cubano común y corriente que esta dentro de la isla prefiere usar el término cambio. Esa gran masa de cubanos que será quien en última instancia podrá gestar una verdadera transformación en la sociedad cubana, usa en sus conversaciones cotidianas la palabra cambio. Ese malestar generalizado en lo más aguanta más”, “esto tiene que cambiar” ó “necesitamos un cambio”. Será muy difícil que usted oiga: “el país necesita una transición democrática” ó necesitamos transitar a la democracia”, a no ser que se mueva dentro de determinados foros de debate y En un sentido estrictamente semántico, quizás la palabra transitar para el cubano tenga un sentido mas de tráfico de autos y por ende, una transición quizás no entrañe esa carga emotiva de forma concisa y efectiva que logra cambio, cuando uno quiere expresar que se esta asfixiando en un presente sin posible solución. El descontento en Cuba se transpira en el sudor de las personas y se respira en la atmósfera. Las conversaciones de la gente discurren básicamente sobre lo que no hay, el último apagón, la última ley ó las últimas restricciones. Otra expresión muy popular es: “esto esta malo, malo, malo”. Pero ¿Qué nos pasa a los cubanos? queremos cambio, pero al otra día nos vamos a la marcha ordenada por el comité. Y aquí, hay que volver sobre la palabra cambio. Cuando la gente empíricamente utiliza la palabra cambio, quiere decir que quiere una transformación del estado de cosas que le agobia, pero no lo sabe calificar más allá del deseo que su situación mejore y de reconocer que no espera nada de la actual estructura de poder en Cuba. Pero además, la mayoría de la gente luego de expresar que quiere cambio, también dice que lo que vendrá será peor, y se refieren a los posibles riesgos de caos, vacío de poder y anarquía que pudieran sobrevivir el sistema. Esta contradicción es un elemento inhibidor a la hora de dar los primeros pasos en el camino a la liberación individual, que puede ser algo tan sencillo como no ir a la Plaza y quedarse durmiendo en la casa. La conclusión es que no vale la pena "marcarse", pues todo lo que vendrá puede ser peor. Querer cambio pero temerle a la misma vez, es la contradicción mas importante hacia la cual deben estar dirigidos los esfuerzos mas importantes de todo el que este interesado en un cambio democrático en Cuba. La autocrítica mas grande que nos podemos hacer los cubanos es no haber logrado llevar un mensaje de esperanza efectivo a los más profundo del individuo, que por demás supere con creces la propaganda del gobierno. Y es la misma autocrítica que debe hacerse la comunidad internacional. De nada valen cuantas conferencias, cuantos debates se organicen , cuantas ayudas se analicen en estos foros, sí el mensaje no llega a la gran de masa de cubanos de una forma sencilla y desglosado individualmente, para que cada cual sepa que la Cuba del futuro no dejará desamparado a ninguno de sus hijos. Hay que arrebatarle a la dictadura su interferencia constante en la mente de los cubanos, que básicamente les esta diciendo: “esto está malo, malo, malo pero va a estar peor si cambias”. No se pude decir: la comunidad internacional ayudará a una Cuba en transición o Estados Unidos se compromete a dar millones y dejarlo en un enunciado vacío y sin resonancia práctica. El policía necesita saber como se reincorporará a la sociedad y es que policías siempre se necesitarán, los maestros deben saber que no perderán sus empleos y que más allá de ello serán reconocidos y remunerados con salarios decentes, pero además no hará falta poner a adolescentes a enseñar niños ó a otros adolescentes. Los estudiantes universitarios deben saber de un plan concreto que no solo les permitirá seguir estudiando, sino hacerlo de forma libre con acceso a toda la bibliografía internacional, con libertad absoluta para hacer uso de la Internet y poder consultar cualquier fuente sin temor a ser expulsado, y que sus profesores capacitados podrán vivir decentemente con su salario. Y aquí volviendo nuevamente al uso de las frases en Cuba, los padres, a pesar que detesten el sistema, le dicen a sus hijos cosas como estas: “ aprovecha ahora pues el conocimiento queda, y donde quiera que vayas te servirá, no pierdas el tiempo y prepárate”, “ no te metas en nada, que lo quite el que lo puso, ese no es tu problema, tu tienes que graduarte y después ya veremos” ó “ Dios quiera que no se muera mientras estas estudiando”. Esto demuestra que en la mente de la gente esta la idea de que no habrá escuelas después de la dictadura, y que es mejor aguantar y aguantar, hasta que los acontecimientos pasen naturalmente y ver que sucederá. Esta forma de pensar hay que desterrarla de lo mas profundo del individuo, y la mejor forma de hacerlo será a través de un programa individualizado que abarque cada segmento de la sociedad cubana, pero enfocado mas que todo en tres segmentos: la educación, la salud y el sector armado. La educación, pues la gente debe estar convencida que las escuelas no se cerrarán, que la educacion superior sera prioridad de la Cuba de futuro; la salud, pues la gente necesita saber que las farmacias estarán llenas de medicinas y al alcance de todos y el segmento armado, pues con tantas armas que hay en Cuba hay que evitar que queden sin control, el mundo moderno ha demostrado que la estabilidad va de la mano de cualquier proceso de transición. Estos segmentos tienen contradicciones muy profundas, hay que estudiarlas, y hay que elaborar programas específicos que no queden en niveles académicos, sino que lleguen al individuo de forma comprensible, y por sobre todo, de forma creíble, que el individuo sepa que hay un soporte objetivo, material y financiero real que garantizará tales promesas. Hay que elaborar un presupuesto real de recursos disponibles, ya sea de estados, instituciones, organizaciones privadas, la comunidad internacional y exilio, consolidarlos como un todo y hacerlo llegar a cada cubano de forma individualizada y bien creativa. Cuando el cubano sepa de una forma clara como sus intereses personales más profundos estarán representados en un cambio colectivo, y tenga fe en ello, no habrá que esperar hechos naturales, para ver la luz al final del camino. Ha habido esfuerzos realmente encomiables en este sentido, pero desgraciadamente, no han logrado el impacto deseado, se requiere de un nuevo ímpetu y una revisión minuciosa de todos los errores cometidos, no podemos dejar la creatividad en manos del sistema. Los aparentes logros de la dictadura deben ser vistos como nuestras mejores oportunidades, debemos aprender a leer al revés. El sistema se opondrá con todas sus fuerzas a que este mensaje llegue, pero en cada medida del régimen debemos ver una oportunidad. Nuestro principal aliado, la tecnología, no complicándonos en campañas inefectivas, sino ser creativos. Estar conscientes de nuestros puntos débiles, pensar con la cabeza y no con el corazón. Son muchos los ejemplos que se pudieran poner de como ser creativos. El régimen tomará más medidas draconianas, pero eso no hará mas que reafirmar la validez de la idea de un cambio hacia un porvenir mejor. El cubano no le teme al régimen así de sencillo, más le teme al futuro, su mente analítica no ha encontrado una alternativa objetiva que le logre enamorar. Logremos una reunión global de reales donantes, utilicemos el momentum de la situación internacional sobre todo en Latinoamérica para convencerles de los beneficios de un cambio democrático en Cuba, y la importancia de que sea exitoso en todos los aspectos y de como la situación especifica de Cuba donde en muchos casos habrá que partir de los propios cimientos constituirá una posibilidad única para inversiones multimillonarias. Hagazmoles saber cuales serán las necesidades segmento a segmento de la población en Cuba, logremos su compromiso, cuantifiquemos toda la ayuda, sumémosla a la ya comprometida, transformémosla en un mensaje creíble y factible, que refleje las necesidades de cada sector de la población, de cada individuo y lo más importante logremos que toque la puerta de cada hogar en Cuba. El ego del cubano esta por el piso, levantemoslo, sin fe no se llega a ninguna parte. Cambio quiere el pueblo, entendamos su deseo. Editorial de Mayo del 2006 ¿Quiere publicar un artículo?O dejenos saber que quiere ver en CUBANOSENLASVEGAS.com CUBANOSENLASVEGAS.com ESCRIBANOS A: opinion@cubanosenlasvegas.com Copyright © 2006 CUBANOSENLASVEGAS.com Todos los derechos reservados |




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