La línea de gobierno de Raúl Castro esta muy clara y definida: quedan viejos suficientes para aguantar lo más posible. Una persona razonable habría pensado que Raúl pondría a prueba a una dirigencia nueva encabezada ya fuese por Carlos Lage o Felipe Pérez Roque, a estos dos los había preparado Fidel directamente. Haber hecho una transición de generaciones en las posiciones más importantes del país, exceptuando el MININT y las FAR, era un escenario lógico y previsible, de alguien consciente del envejecimiento objetivo de su generación. El ensayo habría evitado potenciales sobresaltos en un futuro que no estuvieran presentes él y su hermano. Sin embargo esa no es la lógica de Raúl, para él, el ascenso al poder de las nuevas generaciones debe ser paulatino y lento. El acceso acelerado al poder por figuras de las cuales siempre se dijo Fidel se “enamoraba”, dejo una experiencia nada positiva en Raúl, pues las estadísticas muestran que tanto el ascenso como la caída han sido meteóricos. Las reglas del juego han cambiado, para Raúl vale el principio de la “antigüedad”. Para escalar en la cúpula del poder hay que pasar un proceso lento y largo. Mientras haya un viejo vivo se debe esperar. La meritocracia queda relegada a un segundo plano. Más vale la lealtad e incondicionalidad ideológica, probada y añejada inquebrantablemente hasta la tercera edad, que la sagacidad o inteligencia de un líder joven más proclive al cambio y a la apertura. La Unión Soviética tenía todas las condiciones creadas para un cambio, pero este no se produjo hasta que llegó un líder más joven al poder: Mijaíl Gorbachov. Ese es el camino de Raúl, antes de Lage y Pérez Roque están Machado y otros muchos de comprobada línea dura. En la sesión constitutiva de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular el pasado 24 de febrero donde Machado Ventura fue elegido Primer Vicepresidente del Consejo de Estado, a propuesta de Raúl también fue designado Primer Vicepresidente del Consejo de Ministros, este dijo: “Como expliqué en mi propuesta para dicho cargo, en las actuales circunstancias es conveniente que el mismo compañero desempeñe, como hasta ahora, estas dos importantes responsabilidades del Estado y el Gobierno” ¿Por qué no probar, por ejemplo, a alguien algo más joven como Carlos Lage al menos como Primer Vicepresidente del Consejo de Ministros? En fin de cuentas si Raúl muere le sucede el Primer Vicepresidente del Consejo de Estado, o sea, Machado, y automáticamente por principio de la Constitución el Presidente del Consejo de Estado es Presidente del Consejo de Ministros, de modo que Lage como Vicepresidente del Consejo de Ministros no ocuparía el cargo de Primer Ministro. Sin anticiparnos a los acontecimientos, ya que Raúl en el mismo discurso dejó claro que la composición del Consejo de Ministros sería analizada en otra sesión de la Asamblea el presente año, la realidad es que el énfasis en la simultaneidad en las dos posiciones por Machado deja entrever que la colegiatura en el Partido como sucesión a Fidel que tanto aclama Raúl suena más a amenaza para jóvenes con ganas de protagonismo que a hechos concretos. Raúl no se cansa de repetir que el Partido es el único heredero, pero la base jurídica real sobre la que se asienta su sistema esta basada en una Constitución que concentra poderes casi omnímodos en el cargo de Presidente del Consejo de Estado, cambiarla en vida limitaría y arriesgaría la estabilidad de su propio poder personal. Sin cambiar la Constitución lo que le queda es garantizar que los históricos se sucedan unos a otros para demorar la llegada de un joven, que con tales poderes, cambie el sistema desde arriba. Sus actos indican lo contrario a un supuesto poder colectivo en la sucesión, más bien muestran una carrera de bastón entre los históricos. La intervención de Raúl en el V Pleno del Comité Nacional de la UJC es fundamental para entender su visión de la dirigencia joven y malas noticias para los llamados “Talibanes”. Sus ejemplos puntuales para criticar a los llamados “dirigentes probeta” fueron nada más y nada menos que Carlos Lage y Felipe Pérez Roque(hemos puesto al final de este escrito la reseña de la prensa oficial cubana sobre el evento que recomendamos leer). Raúl inconscientemente puede crear ansiedad en todas las capas de la juventud cubana, ahora sin excepciones. No sabemos si va a recapacitar.